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Búsqueda de Renta: Los Dividendos

Una de las estrategias con las que contamos a la hora de invertir en acciones es la de hacerlo en compañías que paguen dividendos. Si bien muchas veces se piensa que esta alternativa es sólo para los inversores más conservadores, no debemos dejar de considerarla. Varias compañías pagan dividendos mínimos del 4% anual, e incluso hay algunas que pagan más del 10%. Por lo tanto, invertir en este tipo de acciones puede convertirse en una gran oportunidad para obtener una renta periódica.

Algunas empresas pagan a sus accionistas un porcentaje de las utilidades que generan. A dicho pago, que puede ser en efectivo o acciones, es a lo que se denomina dividendos. Es decir, los dividendos son el porcentaje de las ganancias que la compañía elije repartir entre sus accionistas, en lugar de reinvertirlo en el negocio o en nuevas oportunidades de crecimiento.

Consecuentemente, esta práctica es más común en las compañías estables y sólidas que en las que tienen grandes oportunidades de crecimiento y expansión por delante, o bien una situación financiera comprometida. Por lo tanto, una estrategia con altos dividendos implica inversiones más seguras pero, tal vez, con menor rentabilidad en cuanto a ganancias de capital.

En general, la frecuencia de pago de los dividendos es trimestral (como en el caso de las acciones preferidas) o anual. Los dividendos ordinarios se pagan en el período que está dispuesto en los estatutos de la compañía, pero puede haber también dividendos extraordinarios por algún hecho no recurrente.

Cuando la compañía declara dividendos, debe definir dos fechas importantes: la fecha en que son registrados los accionistas con derecho a cobrar el dividendo (record date) y el día fijado para su pago (distribution date). Como al comprar una acción se requiere de un cierto tiempo para que se registre su dueño, para tener derecho a cobrar los dividendos, la acción debe haber sido comprada al menos dos o tres días hábiles antes del record date. Caso contrario, no se tendrá derecho a recibir el dividendo. Del mismo modo, quién compró la acción al menos tres días antes del record date y decide venderla antes del pago de dividendos, cobrará el dividendo de todas formas.

Los dos indicadores más importantes en materia de dividendos son el Ratio de Pago de Dividendos (Dividend Payout Ratio) y el Rendimiento por Dividendos (Dividend Yield). El primero de ellos es el porcentaje de las ganancias anuales que se pagan en dividendos a los accionistas comunes. Su cálculo viene dado por el cociente entre los dividendos anuales por acción y las ganancias por acción (Earnings per Share).

Por su parte, el rendimiento por dividendos representa cuanto paga anualmente la compañía en dividendos respecto al precio de la acción. Su cálculo viene dado por el cociente entre los dividendos anuales por acción y el precio de mercado de la acción. En el caso de no haber ganancias ni pérdidas de capital, el rendimiento por dividendos representa el rendimiento de la acción. Por ejemplo, si la compañía paga dividendos anuales de $1.25 por acción y la misma cotiza a $20, entonces el rendimiento por dividendos es de 1.25 / 20 = 6.25%.

En cuanto a la elección de la acción, una empresa con un balance sólido, buenas perspectivas de ganancias y un historial de aumento en el pago de dividendos, tendrá mayores chances de incrementarlos o mantenerlos en los próximos años, que una compañía que pague niveles elevados en forma excepcional o que cuente con una sustentabilidad dudosa.

Si se desea, en vez de elegir alguna empresa en particular, se puede invertir a través de ETFs. De esta forma, logramos la ventaja de estar diversificados. Por último, tanto si invertimos directamente en acciones o a través de un ETF, en todos los rendimientos deberemos tener en cuenta el pago de impuestos correspondiente.

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