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Acciones Preferidas: Una Forma de Invertir en Renta Fija

De acuerdo al derecho que otorgan, las acciones se pueden clasificar en ordinarias y preferidas (también son llamadas comunes y preferentes respectivamente). Inicialmente, una compañía vende acciones ordinarias a los inversores, los cuales buscan hacer dinero vendiendo la acción a un mayor precio que aquel al que se compró. Esta ganancia es la que se conoce como ganancia de capital.

A su vez, los accionistas comunes tienen la oportunidad de recibir dividendos en función de las ganancias generadas por la compañía. En ese sentido, estos accionistas no tienen un tope respecto a los dividendos que pueden cobrar, ya que sus ganancias crecen a medida que lo hace la empresa. Además, vale mencionar que las acciones ordinarias poseen derecho a voto.

Por su parte, las acciones preferidas tienen, al mismo tiempo, las características de una acción ordinaria y de un bono. Si bien son acciones, y sus propietarios son dueños de una porción de la compañía, tienen la característica de ofrecer un dividendo fijo y preestablecido en la fecha de emisión (el dividendo suele denominarse cupón y normalmente se paga en forma trimestral).

Las acciones preferidas se suelen emitir con un valor nominal de 25 dólares y en general, la fluctuación del precio suele ser a una tasa mucho menor que el de las acciones comunes. Por esta razón, si la compañía tiene un buen desempeño, las ganancias obtenidas con las acciones ordinarias serán mayores. Vale mencionar que las acciones preferidas se adquieren bajo la modalidad flat, lo que significa que no se incluyen los intereses generados desde el último período de pago (es decir, no se paga nada en concepto de intereses corridos).

Al momento de la emisión, el rendimiento del cupón suele estar ubicado por sobre el de las acciones ordinarias y el de los bonos. Se las puede considerar un instrumento de renta a perpetuidad ya que en general no tienen fecha de vencimiento, o bien tienen un plazo mínimo de 30 años. Sin embargo, las compañías suelen colocar un derecho de compra o Call a su favor, el cual les permite rescatar las acciones en una fecha determinada, a su valor nominal.

Las acciones preferidas pueden ser acumulativas o no acumulativas en función de lo que estipule la empresa en el caso de no pagar dividendos en algún momento. En el primer caso, cuando por algún motivo la compañía no paga dividendos, los mismos se acumulan y son pagados en el próximo período. En el segundo caso, cuando la empresa no paga dividendos, los mismos no se recuperan (es muy raro que suceda esto con las empresas más sólidas).

Algo que distingue a este tipo de acciones, es que las mismas tienen prioridad sobre las acciones ordinarias. De esta forma, en caso que la compañía haya pagado dividendos a los accionistas comunes, deberá pagar también los dividendos a los accionistas preferentes. Y en caso de quiebra, los accionistas preferentes tendrán prioridad de cobro sobre los accionistas comunes (los tenedores de bonos son los de mayor prioridad). En general, las acciones preferidas no poseen derecho a voto.

Como cualquier deuda de largo plazo, el principal riesgo de estos instrumentos viene dado por la variación en las tasas de referencia. Cuando las tasas de interés bajan, el precio de estos activos tiende a subir. En cambio, cuando las tasas suben, el precio tiende a bajar. De esta forma, si una acción preferente paga un dividendo $1.87 y su valor de mercado es de $23.5, su rendimiento corriente es de 7.96%.

Como conclusión, podemos decir que las acciones preferidas son un instrumento de inversión muy valioso ya que combinan la estabilidad de los bonos y la flexibilidad de las acciones. Aunque no debemos olvidar que si bien las acciones comunes son más riesgosas que las preferidas, ofrecen mayores ganancias en el caso que la compañía tenga un buen desempeño.

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